lunes, 31 de enero de 2011

Circulación colateral.

  En Medicina, es bien conocido el fenómeno que se produce al disminuir, o interrumpirse bruscamente, el riego sanguíneo a un determinado órgano o tejido, y que no es otro que el aporte por otras vías, por otros vasos de menor entidad, de aquellos nutrientes aportados por la sangre y que son necesarios para la vida. Es pura fontanería natural y supone, en casos como el cerebro o el músculo cardiaco, la diferencia entre la vida o la muerte o, al menos, la muerte un poquito más tarde. Se trata de la circulación colateral con la que nuestro organismo se "busca la vida" para seguir alimentándose de aquello que necesita.

   A nuestro mundo, a nuestra sociedad, le ocurre lo mismo cuando algo le falta. Así, los fenómenos migratorios desde las zonas más deprimidas a las más desarrolladas no son, de facto, sino una búsqueda de nutrientes condensados en trabajo y libertad. Y se me ocurre esta reflexión a la vista de lo que está ocurriendo en el mundo árabe del norte de África. Allí, el colapso provocado por la miseria y el autoritarismo, por la corrupción y la falta de libertad, está produciendo una circulación colateral revolucionaria, explosiva y de imprevisibles consecuencias.

   Lo mismo pueden ustedes aplicar a tantas y tantas cosas, como el clima, donde a veces pareciera que la tierra no sufre sino una termoregulación corporal, una febrícula que buscara contrarrestar la viremia que conlleva la mierda que producimos en exceso.

   También tenemos en España una interesante circulación colateral, la de los jóvenes con un 45 % de paro, una excelente preparación académica y un lamentable y contrastado desprecio por parte de esa madrastra que es nuestra nación, o nación de naciones como ustedes quieran. Estos jóvenes talentos, esos que tienen ganas de comerse el mundo, de vivir la vida, infectados de esa bacteria juvenil llamada ilusión...Pues sí, esas promesas de alegría y futuro se empiezan a largar de manera lenta, silenciosa, a otros países que sí les ofrecen reconocimiento, trabajo y oportunidades. Y esa descapitalización humana, esa vejez prematura para nuestro país, es un drama intelectual y productivo de, también, imprevisibles consecuencias.

   Cualquier cirujano vascular sabe que es prioritario atacar ese trombo o émbolo que corta las aspiraciones de vida de los tejidos, y que la circulación colateral no es sino "pan para hoy y hambre para mañana". Es urgente combatir esos trombos de miseria, de corrupción, de incultura, siquiera porque a la clase política no se les caiga la cara de verguenza cuando el Rey sanciona leyes que hablan de "igualdad, mérito y capacidad".

   Buenos días.

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