lunes, 16 de diciembre de 2013

Feliz Navidad.




   Quiero dedicar esta sencilla entrada, sin pretensiones, a desearles unos días de descanso y felicidad junto a las personas que quieren, y que les quieren, aunque no estén a su lado, o estén mal cualquiera de las partes por tantos motivos como existen para estar mal. En realidad, este deseo no es para estos días, sino para todas sus vidas, pero comprendan que respeto las tradiciones y, Navidad, es una de ellas y no la más fea.

   Sí que, a mi modesto entender, podemos aprovechar para reflexionar un poco sobre nuestras vidas. Ese fluir inadvertido que no deja de ser un bien preciado, una esperanza. Y con nuestras vidas, si me lo permiten, sobre la de los demás, ese fluir aún más inadvertido que no está ahí como un adorno, sino que somos nosotros mismos vistos desde fuera. En efecto, a poco que lo piensen, los demás somos nosotros.

   Mucho se dice, en estas fechas, sobre el consumo. Que si no consuman demasiado, que si consuman mucho para levantar esta triste economía, que si consuman lo necesario, que si consuman de calidad... También es un tópico lo de pedir deseos, por pedir que no quede, ¿verdad? Pues les recomiendo al respecto, si me lo permiten, que ayuden a consumir a otros, como tengan  a bien o puedan, desde un simple pagar una ronda ( que hay que ver cómo está de difícil en estos tiempos que alguien pague algo) hasta ayudar dando un trabajo. Y cómo no, no puedo olvidarlo, miren a ver si pueden conceder deseos en vez de pedirlos.

 

  Cada día más, creo que los únicos que puede salvar al mundo son los gestos sencillos, las pequeñas dádivas, los sacrificios silenciosos. Han de proceder de personas buenas, ya lo sé, pero hay muchas de estas personas viviendo entre nosotros, y me atrevería a decir que algunas ni lo saben todavía. Quizás sea ésta una buena oportunidad para comprenderlo.

   Buen día, y Feliz Navidad a todas y todos.

jueves, 17 de octubre de 2013

Novela a la venta.



   Queridos amigos, sólo unas líneas para deciros que mi novela (al fin) está a la venta y disponible para el público. Se puede encontrar, bajo pedido, en  cualquier librería o en portales de internet, indicando las siguientes referencias:

   - Título: "El señor Gable".
   - Editorial: edicionpersonal. también os puede aparecer como operaprima.
   - Autor: José M. F. Mastro.

   Y nada más, que la disfrutéis.

   Buen día.

miércoles, 2 de octubre de 2013

La reforma de las administraciones públicas.


   Todo político que se precie lo promete, o lo lleva en su programa electoral. Es la moda. Pero esta reforma no acaba de cuajar y "casi" todo sigue igual o peor. Vamos a analizar un poco este asunto.

   En primer lugar, hay que partir de que estas administraciones son un nido para "poner" a tanto afiliado-simpatizante-familiar-conocidodetumadre que hay que colocar en el mercado de trabajo. ¿Que no valen, dicen? Qué más da. Y en ese qué más da ya empezamos a tener los problemas normales que aparecen cuando ponemos en los puestos a gente incapaz hasta de reír.

   En segundo lugar, hay que tener en cuenta el modelo de estado español. Los que leen desde fuera, claro, no lo conocen, pero les contaré que es el mayor despropósito que vieron los cielos. Aquí todo el mundo tiene una parcela de poder, desde el concejal de un pueblo de 200 personas hasta el presidente, pasando por toda clase de instituciones públicas y semi-públicas. Y claro, donde hay patrón no manda marinero, pero donde mandan todos los marineros no hay patrón que mande.

   En tercer lugar está la población, que se es que se "ha hecho", por así decirlo, a este show. Que la gente ve normal que sólo entren enchufados e incapaces, es más, !!!LES VOTAN¡¡¡ Luego se quejan, naturalmente.

   En cuarto lugar está la economía, que hay que mirar el dinerito que siempre me lo decía a mí mi padre, que "no nos cae de una teja". Y la realidad es que no hacemos sino pedir y pedir prestado para sostener este invento de las administraciones y el modelo de estado. Que ya pagarán otros el préstamo.

 

  En quinto lugar, la motivación de los trabajadores. Que es una quimera, oigan. La expectativa aquí es entre veinte o treinta años en el mismo sitio, quemado, amargado, y viendo ascender o promocionar tan sólo a los afiliados-simpatizantes-familiares-conocidosdetumadre. Un simple traslado o comisión por motivos familiares es, para un funcionario corriente, más difícil que ser astronauta.

   Así pues, queridos lectores, pienso yo que la reforma de las administraciones públicas es como quien tiene un coche ya con unos años, que llega un día y dice "pero si me estoy gastando en el taller más de lo que vale" y entonces, como por arte de magia, se le enciende la bombilla y exclama: "LO QUE TENGO QUE HACER ES COMPRARME OTRO Y TIRAR ESTE A T..."

   Buen día.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Mi novela: "El Señor Gable".



   Lo prometido es deuda, y regreso tras el verano. ¿Lo pasaron bien? Espero que con salud que es lo importante. Yo aproveché para conocer China, de manera que iré dejando fotografías de allí en sucesivas entradas y, en alguna de ellas y no en este momento, les contaré mi opinión y mis impresiones.

   Porque hoy "he venido a hablar de mi libro". Hace ahora diez años escribí un relato corto titulado "telarañas" y lo envié a un concurso de relatos cortos. Naturalmente perdí como siempre, pero me sentó peor que nunca. ¿Saben por qué? Porque era una pequeña joya y, como sal en la herida, el señor que ganó y lo que escribió bien pudiera rayar en lo penal. Dejé de escribir, diez años sin escribir un libro ( ya tenía tres escritos), pensando que era mediocre, que yo no valía para ésto, que eran sólo ilusiones mías pensar en vender una novela, y como tantos escritores cojonudos que hay por este mundo, me hundí y dejé la pluma sin recargar la tinta. Pero como el General McArthur y a Dios gracias sin ser un petulante como él, he vuelto a escribir. Y lo he hecho a lo grande, con una historia optimista, asequible, entrañable, mágica, corta, que he titulado "El Señor Gable". Esta novela es hija de aquel relato corto que fue injustamente olvidado y menospreciado y, cuando la lean entenderán que se ha restablecido la armonía de algo que quedó quebrado entonces, hace diez años.

  
   Soy bastante tímido y me da algo de vergüenza venderles mi producto de manera tan descarada, pero también puedo decirles una cosa, es posible que calle muchas cosas pero las que digo nunca son mentira, y esta obra es una obra maestra, así que ya están tardando en ir a comprarla, y en leerla despacito por supuesto.

   En próximas fechas les informo de dónde se vende y el precio que ya les adelanto que rondará los 15 euros. Los que me lean del otro lado del mar la tendrán a su disposición en libro electrónico en fechas futuras, si es que pueden esperar tanto tiempo para leerla :))

   Buen día.

  

miércoles, 17 de julio de 2013

Vacaciones y que vendo libro en septiembre!



   Así es amigas, amigos y amigues. Me tomo unas merecidas vacaciones desde hoy mismo en las que aprovecharé para hacer lo que hace cualquier ser humano que tiene trabajo ergo vacaciones. Por cierto, mi abrazo a todos los que buscan empleo y mi deseo en que este sea el último verano para ellos sin él.

   Como es costumbre visitaré algún país y trataré de sacudirme así la catetura de mi pueblo, que es cosa importante quitar la catetura que viene a ser como esas lapas que se fijan al casco de los barcos y que hay que limpiar de tanto en tanto.

   No les he contado que desde mi última entrada he dejado de fumar, por enésima vez, y esta vez sí que me ha costado, pero tengo un gozo en el alma que se llama cinco pavos cada día de más en el bolsillo, y estas cosas también tienen su interés.

   Bueno, a los que me leen desde fuera, decirles que España sigue en picado. No obstante hay aquí, en estas tierras, gente de valores y preparación, gente deseando que cambien las cosas y que se acceda a los puestos por el talento, gente que tiene fuerza e ilusión, gente que está dispuesta a olvidar que no a perdonar, gente que ha crecido creyendo en cosas que ahora empiezan a ver que son mentiras. Esa gente merece muy mucho la pena, y no sólo por ser jóvenes, sino porque son la esperanza de un país.



   Y no sé qué más decirles. Pues que tengan un verano al lado de sus seres queridos que lo demás da igual. Ya saben "no es el dónde, sino el con quién".

   Ah, sí, que en septiembre saco a la venta una novela y ya se la venderé a ustedes, ya.

   Buen día y buen verano.

  

jueves, 13 de junio de 2013

El club de las esferas.



   Hay un punto de no retorno en la ética de las sociedades humanas, políticas si quieren. Es aquel en el que un paso más allá de mi actual bienestar supone, como consecuencia, un paso más acá en la miseria de otro congénere. Si respetamos esta frontera se produce un fenómeno, progresivo, de bienestar global en ese colectivo que llamamos pueblo, país, sociedad, civilización. Pero es un equilibirio difícil de aplicar y prueba de ello es, por ejemplo, comprar un producto de marca fabricado en un país que no respeta los derechos humanos.

   Hay que ceñirse, como siempre, a la esfera al alcance de cada uno, que como bien se puede comprender no es una esfera igual para todos. Usted, sin embargo, tendrá su esfera mayor o menor. Quizás sólo tenga una familia, quizás sólo un amigo, un perro, algo tendrá para comprobar que no puede vivir mejor al coste de hacer que su esfera viva peor. De este manera tan sencilla va a conseguir dos cosas, la primera que los de su esfera vivan con menos daños, qué duda cabe; y la segunda que usted va a caer mejor, va a gustar más a la gente por la sencilla razón de que hasta a los malos les gustan los buenos. Será usted un ser humano "buena gente" y en estas cosas se corre la voz, y por tanto la esfera se agrandará y será un modelo, un modelo para su perro, su pareja, su familia, sus amigos o los nuevos en el club de las esferas de los seres humanos buena gente.



   Fíjense que no hemos hablado de comportamientos estereotipados, religiosos, morales siquiera. No hemos ni llegado a esa fase tan atractiva. Simplemente estamos es la fase de no dañar al que tenemos al lado para estar nosotros mejor. ¿Parece fácil, no? Pues no debe serlo porque no lo hace nadie o casi nadie en este curioso planeta, y sin recurrir al tópico de los dirigentes políticos que han de usar el mal menor en sus decisiones estratégicas, incomprensibles para nosotros, vayamos a los actos cotidianos e individuales y seguro que encuentran ejemplos de que están mejor al precio que sea.

   Yo voy a empezar con el camarero que me sirve el café, el compañero del trabajo y después a ver hasta dónde llego. Lo mismo a ministro, que diría alguno.

  Buen día.

viernes, 24 de mayo de 2013

Tiempos máximos.



   Si no se conoce el funcionamiento de un país, una aceptable manera de hacerlo es acercarse a su legislación y, como un paleólogo minucioso, rastrear los derechos humanos que sostienen ese acervo legal. Que las exposiciones de motivos se sustenten en esa irrenunciable aspiración anticipa, ya de entrada, una sociedad madura y concienciada y, por qué no, un poder legislativo sensible a las inquietudes de esa sociedad.

  Pero si queremos conocer mejor el funcionamiento de ese mismo país, entonces habrá que verificar que esos textos legales son algo más que una fanfarria, una declaración de intenciones, un escaparate, una biblioteca decorativa, un traje, un engaño, una farsa, un teatro, un decorado, una mentira, un aspavientos...

  En España, sin ir más lejos, y a título de ejemplo, disponemos de una legislación sólida en materia de atención sanitaria, fruto de años de esfuerzo y preparación. A título de ejemplo, el paciente una vez diagnosticado y establecida una indicación quirúrgica, dispone de un tiempo máximo para su intervención más allá del cual, la Administración tendrá que proporcionarle la atención que precisa por los medios que sean precisos, y que incluye la derivación a centros ajenos a lo público mediante algún tipo de convenio o concierto. Por supuesto, también existen unos plazos máximos para las consultas y pruebas necesarias a realizarle a dicho paciente, plazos bastante más cortos, obviamente. De otro lado, la diversidad autonómica de este país, ha legislado y desarrollado este derecho, y en algunos casos incluso ha priorizado esos tiempos en función del tipo de patología, algo que parece más que razonable. Como matiz curioso, este derecho suele nacer a instancia de la parte que lo reivindica, es decir, que no nace de oficio sino ante la petición del ciudadano o ciudadana, en términos generales, por supuesto, y salvando honrosas y heroicas actuaciones de algún gestor o gerencia.

  A título de ejemplo, esta legislación no se cumple, y así podemos encontrarnos pacientes que llevan más de un año esperando una intervención ( cuando la norma explicita un máximo de seis meses), y ello a pesar de haber interpuesto la correspondiente petición-reclamación por escrito, incluso a algún Defensor de los derechos de Paciente, de esos de los que tenemos varios en este país.

  ¿Y qué pasa, dirán ustedes? Pues nada, aunque debería pasar. En primer lugar, ese incumplimiento bien puede generar un perjuicio irreparable para el interesado, como de hecho a veces ocurre, y con ello abrirse una obligación para la Administración de indemnizar el daño causado, en este caso por funcionamiento anormal, y eso cuesta dinero, ¿y ese dinero ya pueden imaginar de dónde sale, no?

 

   Y en segundo lugar, y de manera quizás más desapercibida pero para mí importante, esa Administración dizque por motivos de recortes o carencia o dificultad económica, me da igual, no puede atender a sus obligaciones legales, pues me parece muy bien: que salga en los medios, que se dirija a los ciudadanos, que les diga que no tiene un duro o el motivo que le angustie, y que derogue esa legislación acabando así con este teatro y esta pandereta que nos hace quedar bien en la foto. Pero la foto está retocada.

   A título de ejemplo, debe haber muchas situaciones similares en los diversos sectores que conforman el nivel socioeconómico de un país, de manera que o se cumple lo que el poder legislativo que deriva de nuestra soberanía ha legislado, o derogan y a otra cosa mariposa. Pero no nos hagan creer que somos lo que ya no somos.

  Buen día.